| EL CAMBIO CLIMÁTICO: UN PROBLEMA PARA EL SECTOR DE LA SALUD |
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Fuente: www.who.int/world-health-day/theme/es/index.html Los peligros que el cambio climático supone para la salud son de naturaleza diversa y mundial, y van desde el aumento del riesgo de fenómenos meteorológicos extremos hasta modificaciones de la dinámica de las enfermedades infecciosas. Muchas de las enfermedades más mortíferas son sensibles a las condiciones climáticas, de las que dependen su incidencia y propagación.
Algunas de las repercusiones sanitarias del cambio climático ya son manifiestas: aumento del número de muertos por olas de calor, variaciones de la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores y alteraciones de la distribución de los desastres naturales. Estas repercusiones afectarán de forma desproporcionada a las poblaciones vulnerables, tales como los niños pequeños, los ancianos, los enfermos, los pobres y las poblaciones aisladas. La vulnerabilidad también es mayor en:
Medidas que hay que tomar ya Las repercusiones sanitarias del cambio climático serán difícilmente reversibles en años o decenios. No obstante, muchas de esas posibles repercusiones son evitables o controlables. Hay medidas definidas en el sector sanitario y sectores conexos para reducir la exposición al cambio climático y sus efectos. Por ejemplo, el control de los vectores de enfermedades, la reducción de la contaminación producida por los medios de transporte y el uso eficiente de la tierra y el agua son medidas bien conocidas de utilidad demostrada. Además, muchas de las medidas necesarias para evitar el cambio climático tienen efectos positivos en la salud. Por ejemplo, en los países industrializados, el aumento de la utilización de la bicicleta y del transporte público, en vez de los automóviles privados, contribuirá a reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Además mejorará la calidad del aire y la salud respiratoria, y reducirá el número de muertes prematuras. El aumento de la actividad física que se produce caminando o montando en bicicleta puede reducir la obesidad y las enfermedades relacionadas con ella. Cuanto antes se tomen estas medidas, mayor será su impacto en la salud pública. Mensaje de la Directora General de la OMS
El cambio climático constituye uno de los mayores desafíos de nuestra época. Afectará de manera profundamente perjudicial a algunos de los determinantes más fundamentales de la salud, como los alimentos, el aire y el agua. Frente a este reto necesitamos en todo el mundo paladines que procuren que la protección de la salud humana ocupe un lugar central en el programa relativo al cambio climático. Sabemos lo que significa para la salud un clima inestable y cambiante. Olas de calor, tormentas, inundaciones y sequías matan a decenas de miles de personas por año. Enfermedades sensibles al clima tales como las diarreas, el paludismo y la malnutrición proteinoenergética causan ya más de tres millones de defunciones en el mundo. Ni siquiera estas cifras impresionantes reflejan las devastadoras repercusiones sanitarias indirectas previstas como consecuencia de los efectos del cambio climático en las cosechas y la disponibilidad de agua dulce en extensas zonas del mundo. Todas las poblaciones son vulnerables, pero los pobres son los primeros y los peor afectados. El cambio climático amenaza con un retroceso en la lucha contra las enfermedades de la pobreza y un aumento de las disparidades de los resultados sanitarios entre los más ricos y los más pobres. Esto es injusto e inaceptable. ¿Qué podemos hacer? Necesitamos tener claro que en un medio ambiente rápidamente cambiante necesitan protección no sólo los animales y las plantas, sino también los seres humanos. Necesitamos que los gobiernos asignen a la salud y al bienestar humano un lugar central en la política sobre el cambio climático y renueven sus esfuerzos encaminados a proteger la salud mediante la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Necesitamos que los ministerios de salud fortalezcan la política y la práctica de la salud pública para hacer frente a los desafíos del cambio climático y proteger a las poblaciones. Más importante aún, necesitamos que las personas opten tanto por el fortalecimiento de la salud como por la reducción del cambio climático. El Día Mundial de la Salud 2008 ofrece la oportunidad no sólo de destacar la magnitud del problema sino también de reunir a todos los interesados a fin de que juntos llevemos a la práctica soluciones eficaces. El cambio climático sólo responderá a la acción concertada de las naciones y los pueblos. Sea cual fuere el tipo de eventos que usted decida organizar y aunque su presupuesto sea modesto, confiamos en que esta guía le ayudará a conseguir que sus actividades tengan repercusiones óptimas. Se ha pronunciado el veredicto. El cambio climático es real. Las actividades humanas son una causa principal. Las actividades humanas también pueden ser la solución. Debemos actuar ya mismo, juntos, para encontrar maneras de proteger la salud humana y la población del planeta. Todos nuestros esfuerzos contribuirán. Hagamos del Día Mundial de la Salud 2008, "Proteger la salud frente al cambio climático", un evento histórico que genere condiciones favorables para una verdadera acción mundial. Dra. Margaret Chan |
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Dra. Margaret Chan